Entre el conocimiento y la ignorancia prefiero la locura

domingo, 26 de diciembre de 2010

Test's

Bésame y dime si no te dejo
sabor a vals de tu cumpleaños
la humedad de mi cuarto en el espejo
en tu cuerpo el fantasma de mis manos.

Bésame y dime si tus labios
no erizan la piel de tus recuerdos
dime si no extrañan de mi patio
el asoleado columpio de nuestros juegos.

Bésame y dime si mi perfume
no huele a noches de dos horas
si no sientes entre tú y yo el túnel
y paseantes nuestras almas sin ropa.

Bésame y dime si tus ojos
ya no sienten nada por los míos
dime si tus sueños más rojos
no olvidan lo que es estar dormidos.

Bésame y dime si tu ombligo
no se pone celoso de tus labios
bésame y dime si todos tus sentidos
no penden del escenario.

Bésame y dime si no sientes como
el cielo sobre nosotros donde tu mamá
si no recuerda cada uno de tus poros
a mi boca que susurra cuanto te amará.

Bésame y dime si no te sabe a chocolate
o a la casa de colores que queríamos
a ruinas con sábana para no ensuciarte
a lo lindos que en mi espejo nos veíamos.

Dime si no te sabe a vidrio en tu pie y a mi preocupación
a la lluvia mojándonos un beso como me pedías
a tus sonrojos al mirarte con cierta fijación
y a cómo me mirabas cada que te despedías.

Bésame y dime si no sientes a mis pasos
hacia tu casa caminando contigo
si olvidaste entre besos y abrazos
cuando éramos más que amigos.

Bésame y dime si no siente tu vientre
cuando tus cosquillas me pedían otro
bésame y dime si no muere de repente
el día que dejamos de ser nosotros.

jueves, 23 de diciembre de 2010

Whisky doble

Al mal tiempo un buen paraguas
a tus enaguas un mal de ojo
el despojo a tu inocencia
la indecencia a tus enojos.

A tus ojos pido un deseo
a tu credo algún descuido
a tu ombligo una señal
a tu lado del mal ser permisivo.

A tu pelo un par de canas
a tus ganas ser mujer
a tu ser, a veces niña
que riña y sepa crecer.

martes, 21 de diciembre de 2010

Polvo de pan

Hoy sólo puedo decirte que creo
que me querías más cuando llorabas por mí
te llamé para secar tus lágrimas
me robaste un beso y te perdí.

Hoy sólo puedo decirte que espero
que a nadie beses como aprendiste aquí
cuando comenzaba a aprender tus bailes
resulta que el cortejo no era para mí.

Hoy sólo puedo decirte que sé
que nadie te acariciará con la piel de mis manos
que no sabrán verte perfecta
que atraerá tu cintura a muchos extraños.

Hoy sólo puedo decirte que espero
que te quieran así, que seas feliz por siempre,
que no llores más y cosas así de imposibles
que te olvides de mí y sea un hombre decente.

lunes, 20 de diciembre de 2010

Preguntas de bar

¿A dónde se fueron las lágrimas que me lloraste?
¿A dónde se han ido tus ganas de besarme?
¿Quién te compone ahora tu banda sonora?
¿Quién te toca la piel y acelera tus horas?

¿Quién se pierde en tu piel para hallar tus miedos?
¿Quién puede más de lo que yo puedo?
¿En qué tumba marchita enterrarás mis regalos?
¿Qué detergente arrancó mi piel de tus manos?

¿Qué ojos te distraen ahora la mirada?
¿Qué tanto me convierte en nada?
¿Cuál es el motivo ahora para tus sonrisas?
¿Quién se deja ser el camino que pisas?

¿Quién teme perderte más que morir?
¿Quién sabe decirte lo que necesitas oír?
¿Quién sabe arrancarte un suspiro susurrando?
¿Quién puede recordarte cuando lo vas olvidando?

¿Qué boca podrá ahora llamarte princesa?
¿Quién sabe abrazarte fuerte y con delicadeza?
¿Quién te besará para decir que te ama tanto?
¿Quién te buscará para secar tu llanto?

¿Cuál nariz se perderá en tu cabello?
¿De cuál hilo penderán tus anhelos?
¿Quién confundirá tus errores con sabios?
¿Qué vida penderá ahora de tus labios?

¿Quién querrá ser almohada a tus sueños?
¿Quién te dará su abrigo en invierno?
¿Quién será tu calor cuando la tela no baste?
¿A quién buscarás cuando no llame tu padre?

¿Cuál color es ahora tu favorito?
¿A quién mentirás sobre el tamaño del infinito?
¿Qué nombre vendrá en mi epitafio?
¿Quién recordará cuanto solíamos amarnos?

domingo, 19 de diciembre de 2010

Fase suicida

Cuando la madrugada deja de tener sentido
cuando dormir parece ser innecesario
cuando tu alma delata que andas perdido
cuando la guillotina parece frotarse las manos.

Cuando ella dice no querer tus besos
cuando la sal deja de pintar playas y camas
cuando el azúcar solo endulza añadiendo en exceso
cuando te pisan con tacones las entrañas.

Cuando las agujas del reloj señalan a la nada
cuando la almohada comienza a engañarte, a oler a aquel pelo
cuando toda sombra recuerda a su espalda
cuando vuelves a recordar, inoportunamente, los sueños.

Cuando la luna te provoca brillando como aquellos ojos
cuando el viento corta, suspirando como aquel aliento
cuando las estrellas juegan a ser tu vida en trozos
cuando el mismo dolor comienza a besarte lento.

Cuando tu piel se eriza ya partiendo de la rutina
cuando tu inconsciente deja de creerle a la esperanza
cuando te aprendes de memoria el film que compartían
cuando comienzas a engañar con hambre a la añoranza.

Cuando tus pies ya no te quieren levantar
cuando te olvida la única que te recordaba
cuando buscas sicarios para la puta verdad
y deseas un beso con la boca envenenada.

Cuando el color de sus uñas infecta tu cara
cuando el corto de su falda te da más celos que gusto
cuando la falta de su aroma comienza a darte asma
cuando comienzas a cuestionar al bueno y al justo.

Cuando te sientes pequeño y te sueltan de la mano
cuando la soledad va dejándote solo y vacío
cuando la felicidad se vuelve un truco publicitario
cuando el verano no es suficiente para tanto frío.

Cuando tu princesa va y te tira la tiara a los pies
cuando tus fotos se queman lejos en una sesión de olvido
cuando una frase vuelve todo el libro al revés
cuando llegas al último punto de todo lo vivido.

Cuando ella se va y esperarla no es suficiente
cuando tu nombre sólo no significa nada
cuando se va y te deja hecho un cuerpo inerte
cuando se devalúa el amor y su casa soñada.

Pingüino de plomo

Era un mensaje demasiado largo
y no dijiste te amo una sola vez
es un lugar demasiado oscuro
pero puedo notarlo todo al revés.

Dime que se murieron todas las flores
dime que se ha humedecido el sol
dime que la luna ya no te gusta
pero no que ya no extrañas mi voz.

No rasgues mi alma con mi propia vida
no arranques mis lágrimas, llévate mis ojos
no dejes a mi nariz sin tu coco-vainilla
no seas el hierro, la pólvora ni el plomo.

No dejes mis labios a merced del verano
no dejes que tu boca pronuncie otro no
no dejes a mis dedos sin los de tu mano
no me devuelvas tu mitad de corazón.

No me dejes soñando con tu cuerpo
no te lleves los nombres de los niños
no arranques tu ropa de mis recuerdos
no me ates al guardafangos de ser tu amigo.

Miénteme otra vez para creer tus mentiras
y responderte que yo también te amo y aún más
no me mates tan cruelmente, no seas asesina
no me dejes así de ciego y mirando hacia atrás.

No me dejes vivir fabricando déja vus
toca mi piel y no me digas que no sientes nada
un escalofrío, un cambio en la luz
Y dedícame la sonrisa que sólo a mi dedicabas.

No me dejes destiñendo a lágrimas tu foto
no me dejes rayando paredes con sangre sobre la miel
no me dejes morir entre nuestros escombros
no me dejes sin casa, sin calle y sin puente ni hotel.

No dejes mi diccionario en blanco
no destiñas el morado y verde de mis palabras
no olvides todo lo que te escribió esta mano
no leas esto para darme luego la espalda.

No rompas el nosotros de papel
no dejes a tu pingüino en el horno
no hagas trizas de origami con mi piel
no quiero ser en tu memoria un simple adorno.

miércoles, 15 de diciembre de 2010

¿De cartas?

¿De cartas?
Tu madre se ha convertido en nuestro mejor anticonceptivo
y el ancho de tu cintura es su margen de error
es como la abstinencia en el paraíso
porque Dios el manzano lo escondió.

Ahora nos tocamos sólo de pie
tras las esquinas del pudor
ahora rozarte si es coincidencia
ahora sólo por teléfono el amor.

Ya no recuerdo a que saben tus piernas
o lo de cantar desnudos nuestro canto
extraño mirarte toda de cerca
y una sala de cine no será nunca mi cuarto.

Extraño tu voz en la ducha
y al eco que tienes en un cuarto de baño
extraño el sonido de cerrar la puerta
y que te vistas con mis manos.

Lo de extrañarte al final de la tarde
aún cuando acabas de irte
quiero llamarte de nuevo un taxi
y tardar diez minutos en despedirme.

Tus ojos se han convertido en mi revista porno
y tus palabras me cuelgan a la red
veo en tus prendas que estás vestida
prefiero pensar que te las acabo de poner.

Tu madre se ha convertido en nuestro mejor anticonceptivo
y el ancho de tu cintura es su margen de error
tú te has convertido en uno de esos sueños
que nunca terminan porque sale el sol.

Art

¡Qué curvas!
extremo e insensato paganismo
caía miel de tu frente y, vibrante,
tu boca rezaba y rezaba lo mismo.

Febril luz que te iluminó la espalda
y hasta tus piernas, tu pelo y el resto
conservo esa imagen en pixeles,
su negativo, en mis sentimientos.

Tu belleza escurría por allí como agua
y se arremolinaba al fin, se arremolinaba
como dos puntos suspensivos de tu cuerpo
como los ojos de la otra cara del alma.

Me matabas, me matabas y me gustó
allí, tuyo y tú mía y la vida nuestra y nos gustaba
te mataba, te mataba y te gustó
y nuestras vidas eran una y la muerte nada.

Tenía tus dos pieles a mi lado y tu ropa
tu querer se desnudó sin palabras de convencer
sólo con las mías, desnudas también
y con mis manos te quité el ego que yo mismo te compré.

lunes, 13 de diciembre de 2010

Pobre riqueza

Yo tengo la canción sobre un chico sin gloria
ese mismo Romeo que perdió la memoria
y el tono de voz que se hundía en tu pelo
te amo preciosa, también lo tengo.

Tengo tu ropa vistiendo a mis noches
tengo tu nombre en el top del derroche
y tengo en la boca sabor a cremallera
tengo impregnado tu aroma a quinceañera.

Tengo una escalera podrida en el garage
esa misma que me convenció de poderte alcanzar
y las promesas, los contratos verbales y las firmas
las formas de tu boca, sólo el recuerdo de las mismas.

Tengo el dolor de fingir ignorarte cuando te veo
de gritarte cuanto te amo reprimido el deseo
así como tienes mis ojos clavados en el alma
tengo quemaduras de tus manos en la espalda.

Tengo la vida eclipsada por tu recuerdo
tengo a tu nombre para decir que estoy enfermo
la forma de tu cintura en mis manos aún la tengo
y el ancho de tus caderas lo sigo sosteniendo.

sábado, 11 de diciembre de 2010

Canción de amor número 1

Tú y tu vacío craneal
tú y tus sueños sin sentido
tú con tu vista lineal
y tu prostíbulo de amigos.

Tú y tu belleza en medias pantis
tú y tu comida sin cebolla
tú y tu alma hecha de harina
tú y lo falso de tus joyas.

Tú y tus curvas de cirujano
tus pocos años y tu arrogancia
tú y tu poesía resumida
tú y tu integral ignorancia.

Tú y tus labios maquillados
y tus mejillas tus ojos y tus ojeras
tú y tus tacones afilados
maquillado el blanco de tus piernas.

Tú, tu colección de zapatos
tú, tu celular y tu cartera
tú y tu temor al rechazo
tú, y tu casita de muñecas.

viernes, 10 de diciembre de 2010

A la soledad

A la soledad amarga como el mal vino
y sus dotes de tristeza y frío
y a la ineficacia de sus abrigos
y al eco sólo de lo que digo.

A la otra, de cuentos silenciosos
y a la dulce dicha de poder oírnos
a los vecinos que viven solos
y sus dotes para el secretismo

A los ojos que se sienten tan solos y juntos
al llanto de las viudas y el pésame de sus amantes
al mundo que nos comienza a quedar pequeño
y a los libros hartos de compartir estante.

A la pierna que no se roza por la mañana
al placer de un café y un cigarrillo
a la feliz pareja que se divorcia
y al indeciso intercambio de anillos.

Al zapato que perdió su par
a las medias incompatibles que visto
al auto bus, al taxi y a la bicicleta
al gusto de recordar que yo también existo.

miércoles, 8 de diciembre de 2010

Miel

Hoy quisiera creer de esta botella
que tus caderas le dibujan la curvatura
la espuma sea de tu pubis la huella
o sea que se derrite tu cintura.

Que estas lágrimas son sudor de abrazos
que tu cuerpo no se esfuma en la mañana
que caminan juntos nuestros pies descalzos
que escaparemos lejos el fin de semana.

Hoy tus ojos miran de lejos
hoy mis ojos ya no miran
hoy mi boca te manda besos
hoy la miel nos trajo hormigas.

Hoy tu mano no está en la mía
hoy tu cuerpo no está en mi mano
y para tus nuevas bragas, mi vida
creo que soy todo un extraño.

lunes, 29 de noviembre de 2010

Cerrar los ojos

Detengan la fiesta un tanto y paremos de bailar
con tantos sabores en la boca revueltos
aquí con el sudor, la adrenalina y las luces
aquí con aroma a primer beso.
Un minuto, una vida de silencio
por todo el humo y las estrellas que se nos van
por el maldito miedo a estar muertos
por el aferrado intento de respirar.

Los tengo, me tienen aquí con las manos vacías
una foto arrugada en la papelera de reciclaje
el angustioso lugar que tanto querías
amar de repente el tormentoso viaje.

Y el fin, el fin de todas las naves
las velas manchadas de rojo
paremos de bailar, unos segundos
cerremos al menos un ojo.
Veamos hacia adentro
como un caracol, como su espiral
realmente el camino
se ensancha hacia el final.

Limpia el carnicero su último cuchillo
cuelga el pescador su último anzuelo
se le oxida al herrero su primer martillo
emprende un pingüino su último vuelo.

Paremos de bailar, miremos las estrellas
puntos que brillan indecisos, niños hermosos
y que la luz se encargue y nos indique
si hoy debemos cerrar los ojos.

No te lleves mi último beso, aún no
hazlo durar por favor que es doloroso
y no sea el último dame más, que en el cielo
se cierre un ojo y se abra otro.
Como un guiño del alma si, desesperada
pero audaz siempre tan profunda y malcriada
titila niña tras la noche de mis ojos
crucemos una eterna y última mirada.

jueves, 25 de noviembre de 2010

En tiempos de ella

Aquel viejo reloj de pared marcaba una hora inútil, ya que nadie lo miraba y nadie sabía si aún funcionaba el tiempo en su interior. ¿siquiera lo recordaban? Todo en aquella casa sucedía en un horario perfecto, establecido por la mujer de la casa, que usaba reloj sólo por detalle, un reloj inservible. El marido, adinerado pero viejo, bonachón pero deprimido, escuchaba cada mañana la dulce voz de su esposa, hermosa pero vieja, bonachona pero ausente. La escuchaba pronunciar sobre su oreja, sentía su cálido aliento cada mañana cuando lo despertaba sobre aquella cama tan grande, fina pero vieja, ortopédica pero fría.

Habría los ojos como un suicida de poca voluntad y miraba a su esposa un instante para captar toda su belleza, luego la besaba como recordaba la última vez, cuando había tiempo.
El desayuno estaba siempre en una bandeja al lado de su cama, siempre allí gracias a los sirvientes que obedecían las viejas órdenes de su esposa. El hombre comía su desayuno por plena costumbre, por vieja orden de su esposa, sus desayunos balanceados para una vida ahora más desbalanceada que nunca. Así hacía todo lo demás el viejo. Se bañaba, se rasuraba, se vestía y así toda su rutina, por seguir el horario, las viejas órdenes de su esposa, aunque para él las horas hacía mucho que no existían. ¿o hacía poco? Mejor lo dejaba así, simplemente no existían. Así aquella foto en blanco y negro de su boda, la enmarcada en su estudio podía ser una foto reciente, de aquel mismo día o incluso una mala caricatura de un futuro próximo o pasado.

De nuevo la veía. Charlaban mientras comían juntos la merienda de media mañana. Ella siempre fue de poco comer, el terminaba su platillo, fruta los lunes, fruta cualquier día. No había necesidad de decir nada, un sirviente llegaba siempre a la misma hora, a la misma altura del sol prefería llamarlo él, a recoger la vajilla sucia y otro a llevarse al señor en silla de ruedas hacia el jardín botánico. Su esposa lo seguía siempre en el eco de aquellas ruedas faltas de aceite. Llegaba el jardín a lo que el intuía debían ser veinticuatro ¿horas las llaman? de que había estado allí anteriormente. Ahí ellos leían, siempre lo mismo. Ella, Romeo y Julieta, el algo de Poe. La altura de el sol le indicaba a los sirvientes que era momento de servir el almuerzo. Un buen vino quemaba las palabras que no habían salido más de la garganta del señor. Un buen vino era indistinguible para aquella boca, muda para algunos, impactada para otros, cansada para su autoconvencimiento.

Era ahora momento de la siesta, aquello lo informaba la vajilla vacía. Eran llevados, él y sus recuerdos, a tomar la siesta en la habitación. Él siempre se dormía igual, con el mismo deseo secreto, el de que aquellos relojes tan inservibles hasta ahora le causaran algún efecto, el de despertar más tarde y no ver nada, no escuchar nada, tan sólo sentir el calor de su esposa a la que hacía dos años no abrazaba, a la que hacía ya dos años que el tiempo le había dejado de hacer efecto, ella, que no dejaba de ser su recuerdo, no cesaba de escucharla, quizá por costumbre, quizá por amor. Ese amor que había congelado al tiempo que ahora se burlaba de él, dejándolo atascado en aquel último destello de unos ojos sin los cuales él ya no podría ver.

miércoles, 24 de noviembre de 2010

Katherinne amada

Katherinne amada,
me muero por besarte una vez más, si es que la muerte viene por mi. El médico no me ha dicho nada, pero unos días más sin tus sonrisas terminarían con mi vida. No te aflijas, no moriré por tu culpa, tú no me obligas a amarte y, además, puede que no muera del todo, quisiera cumplir mi promesa. ¿Recuerdas mi promesa? No moriré si no es por falta de aire en medio de un beso tuyo. No, tampoco serías mi asesina entonces, si dejaras de besarme entonces sí serías culpable y de una muerte cruel e inhumana.

Espero que la estés pasando bien en esa playa infinita. Tal vez te traiga aún recuerdos, aunque las marcas de nuestros cuerpos ya no estén en la arena, tal vez el mar los ha robado. Entonces, si el agua y su compás de olas son los culpables, sentirás los mismos escalofríos cada vez que una rompa contra la orilla, los mismos suspiros nacerán en tu boca, los mismos que aquella primera vez te arrancó aquella misma orilla. Mírala bien, quizá te traiga recuerdos.

No estaría de más preguntar por tu madre, pero aquí no nos puede romper el romance, no entre estas letras que ya están escritas, con referencias a lo que ya ha sucedido. Aquí no podrá abrir la puerta. Sólo espero que esté bien, a fin de cuentas le debo tu vida y de alguna manera también la mía.

Te podría contar un poco sobre como vamos en esta casa, pero sin ti esta tan fría que no quisiera que el describirla me arranque el poco calor que me entra al escribirte, al pensar que tal vez al leer esto te entren ganas de arrancarme un beso. Sólo te digo que sin ti, esta casa no es hogar.

Te decía que estaba muriendo. Es que lo presiento. El aire está diferente, no se siente tu aroma por más que tu recuerdo me haga destrozar una lámpara por no poder respirarte. Los colores se han vuelto más grises, las caras más largas, lo negro más negro, tu ausencia es cada día más dolorosa. Mis labios resecos me preocupan. Aunque el médico ha dicho que es simple nerviosismo yo le he dicho que es la mísera falta de tus labios, mi boca es mendiga y tu último beso es el puente bajo el cual se refugia.

Los recuerdos, quisiera no recordar. No recordar que hace un año que te has ido y no recordar esa noticia, fresca de ayer. Me ha dicho mi padre que te has casado. Ayer. No sé, quizá para cuando leas esto, ayer yo haya muerto, desaparecido, enloquecido; esta baraja de opciones deprimen a cualquier suicida. Bastante difícil se me hace pensar tu cuerpo en otras manos, tu lengua en otra boca y tus suspiros en otro oído, es difícil y aún debo elegir cómo escribir este adiós que no quisiera decirte.

No quisiera pensar en ti en el último momento y que la falsa esperanza me arranque el impulso de muerte. De noche y durmiendo, será mejor. Un buen somnífero alejará los sueños con tus manos y el exceso alejará la pesadilla sin ti. Lo he decidido, princesa, creo que un último te amo es a su manera un excelente adiós,

Felipe, que sólo quiso amarte.

El fiscal general terminó de leer aquella misiva con una voz quebrada nada normal en el. Apenas pudo esconder una lágrima y, odiándose a si mismo, le entregó la prueba al juez. Quizá aquel acto de repentina clemencia fuese un efecto de algún desamor pasado, alguna historia sin escribir. Aquel chico que había escrito la carta unos días antes se encontraba sentado y esposado frente a él, no podía verle a los ojos, no quería, no quería ver el amor asomándose por su mirada ni algún destello de aquella locura tan evidente.

El chico no tiene lugar para el rencor con tanto amor en el corazón, la pasión y la locura que esta desencadena son otra cosa. El chico suspira, no está para nada avergonzado, siempre fue de los que gritaban a todos cuanto amaba a su prometida. Su prometida, su amada ahora viuda. Allí estaba, de negro, de luto. No por él, porque en su casa se habían acabado los somníferos y por alguna macabra coincidencia también los calmantes. Bajaba su mirada hacia aquellas manos vengadoras, apasionadas y ahora asesinas. Las odiaba, eran las culpables de que aquella niña ahora sufriera, sufriera por el hombre que pudo amarla más, aquel que cartas de amor pasadas negaban su posibilidad de existencia. Las lágrimas de su niña demostraban que existió. Él, en el banquillo de los acusados supo que cada lágrima de ella quería apuñalarlo, él quería que lo apuñalaran. Miró a los policías que lo custodiaban, de mirada seria e imperturbable, mirada dura. Supo que no dudarían, iban armados por algo. Miró una vez más a su amada, se secó sus propias lágrimas para verla aún mejor, quería llevarse un recuerdo nítido, la miró y ella lo supo. – yo tan sólo quise amarte, perdóname- le gritó él.

Una última lágrima se lanzó a su boca, él se lanzó hacia el juez.

miércoles, 10 de noviembre de 2010

Diferencial

Aún no le salen barbas y está muriendo
muere sin saber quejarse cual niño
de temores ajenos y el mal de lo cierto
de lo oculto que no oculta el cariño.

De una metáfora maltrecha y un descuido
de cáncer, de gripe, de ojos sin luz
del dolor de llorarte todo lo querido
de beber y beber, todo a tu salud.

Sufre de nostalgia estéreo
de dolor melódico y noches despierto
del temor a soñar y temerle a lo real
a soñar contigo y volverme a despertar.

Y la nueva mañana, de nuevo sin ti,
huele a gente viva y me duele más
tenerte cerca y el frío solar
tenerte aquí y sentirte allá.

Muero joven también, adiós juerga
agradezco profundamente al público asesino
a tu madre que te trajo y hoy te lleva
y a ti, que me has hecho sentir tan vivo.

A tu palma, a tu pecho, a tus pies
al poco de suela que te gasté
a tus tacones de aguja, gracias también
por acercarte y dejarme hacer.

Allá afuera

Sé que me perdí otra estrella fugaz
la lluvia ventanera no me lo deja olvidar
sé que el licor los hará vomitar
sé que puedo sentir como cesa el girar.

En este lugar todo está como frío
en el alambre la ropa aún mojada
ni en esta foto parece que sonrío
y tanta esperanza tan enterrada.

Playa, mar, arena, mucha agua
mucha sal, mucha espuma, mucho mar
mucha lluvia para tanta enagua
pocos ojos, mucha sal.

Sólo, frente a unas teclas tecleo
y no hago más que teclear
como uno sólo escucho y veo
y siento el frío y su calar.

domingo, 10 de octubre de 2010

Apetito

Quiero ser el geodesta de tu cuerpo
ser arquitecto de nuestra casa
quiero ser el mago de tus sueños
quiero ser el poeta en tus palabras.

Quiero ser lo nuevo en tu rutina
quiero ser el sol sobre tu piel
ser harina en tu pan de cada día
quiero ser beso en tu forma de ser.

Quiero que mis ojos usen tus lentes
y que use tu boca mi saliva
quiero que esta historia no la pienses
quiero que sean mías tus mordidas.

Quiero ser el reloj en tu pared
ser los nervios en tus caricias
yo quiero ser jadeo de tu sed
quiero ser el nombre que más digas.

Quiero ser poliéster de tus bragas
quiero ser la sangre en tu sonrojo
y ser el desenlace de tus dramas
siendo el príncipe, siendo el loco.

Quiero ser el vino en tu paladar
quiero ser la Rusia de tu vodka
quiero ser en tu ropa alquitrán
quiero ser el whiskey en tus rocas.

sábado, 28 de agosto de 2010

Resumen

Tus pies, tus dedos
tu mano, su palma
tu noche, tu anhelo
tus ojos, tu alma.

Tu boca, tu hambre
tu lengua y paleta
tus hombros, tus pecas
tu cuello y cabeza.

Tu enojo, tus besos
tus mordidas, tu paz
tus labios tan gordos
tu piel, su suavidad.

Tu mirada y la mía
tu boca y sonrisas
tu idea en pupila
y tu rebeldía.

Tus casi dieciséis
tu mente en la infancia
tu cuerpo confuso
tu niña, sus ansias.

domingo, 15 de agosto de 2010

Corsé

¿ Y esa cintura corsé tuya, quién la hizo?
¿a caso el corsé innato y natural de tu madre,
o ese patrón lineal de belleza del mundo
que en tu cuerpo fue cobarde?

Y adelgazó tu ser, a lo artístico
lo sé porque ha suavizado estas caricias en tu piel
personalizó ese espacio en que te abrazo
porque acentúa tu cuerpo esa tilde burdel.

El momento en que el mismo clímax es indefinible
el angosto límite entre la ternura y lo sensual
mi almohada, mi pan, la firma de Dios
allí, donde todos los caminos vuelven a empezar.

sábado, 14 de agosto de 2010

Rojo

Niña a veces quisiera no ser villano
en este mundo cómic de super héroes
y heroínas tan hermosas como tú
y barrios escarlata que ladran y muerden.

Esta acuarela de bajo presupuesto
que sobre el lienzo de alguna noche pintó el buen pintor
con la misma sangre que firmó su obra
con el mismo rojo se excita al amor.

Se quedarían cortas la luz y la retina
y la misma mísera vida en colorear tus labios
sólo y quizá con el consentimiento de tus mejillas
pueda el rubor de algún susurro que te cuenten mis manos.

Vaya, vaya, los lacitos en tus bragas
hasta los más pequeños, esos mejor
morados, rosados, verdes pero los rojos
como saliva brillando en tu boca, vaya satín provocador.

Sangre que nos calienta los besos
y los tiñe, como las rosas de cupido
como las pieles de los amantes y los chocolates
como el encaje más escueto de los sueños prohibidos.

El preso, el periódico, el policía

Te repito princesa, todo va a estar bien
–¿Lo juras? –
Lo prometo –Lo sé–
Entonces, ¿qué dudas?

Tomó las llaves del auto
y el arma de la mesilla
apretó fuerte contra su frío pecho
los recuerdos con su familia.

Cargaba con dos muertos
en su conciencia de policía
par de hermanos y en un mes
prefería creer que lo merecían.

No se consideraba un ángel
ni un cartero, quizá la hoja de alguna hoz
aunque de todas formas juzgaba
todos a veces nos creemos Dios.

Uno de esos grises periódicos del día
se ahogaba joven en el suelo
un preso había escapado
buscando venganza, buscando consuelo.
Largo día en la calle estación
buscando a otro fugado
pero en un bar un policía
poco a poco lo ha olvidado.

Un típico hombre simpatía de bar
se ha sentado típico a su lado
con una cerveza en mano
y en la otra un periódico mojado.

Yo soy policía ¿tú qué haces?
–Yo nada, ayer quedé desempleado–
¡Pobre hombre! ¿Y tu familia?
–Murió, este mes mis dos hermanos–

jueves, 12 de agosto de 2010

Aprecio Social

No pienso pasarme la vida
raspando la grasa a esta sociedad
no pienso seguir de griego
buscando a esta Roma alguna deidad.

No pienso orientar por mec ica
ni hidráulicamente esta absurda caravana
no pienso decirle a ningún religioso
que Buda lo fue y el que alcanza el nirvana.

No pienso donar más sangre
a este banco tan coagulado
ni al profesor de historia decirle más
que deje dormir tranquilo al pasado.

No pienso ser el crítico
de ninguna autobiografía
ni corregirle al futuro
gramática y ortografía.

Si así lo quiere el mundo entonces
que siga siendo cuadrado
yo no seré su viquingo, su Colón
su nativo, su soldado.

Recorran al mundo
en ochenta y más redes sociales
vivan soñando
con correos sentimentales.

Si el valor está en una etiqueta
ya sabemos que fabricar
y a aquel que intente plagiarnos
un nuevo modelo lo hará fracasar.

Dios no está en ese correo
que nos tacha de paganos
y es reenviarlo, advierte
el único modo de salvarnos.

No haré ver diferencia, no la hay
entre mosquito y vampiro,
hay oxígeno y alquitrán
en este aire que respiro.

La vida es una fiesta de disfraces
todos quieren llevar el mejor
un pirómano va de bombero
algún psicópata de doctor
va el político vestido
de filósofo y escritor
firma el economista
de su política el autor.

Y esta muestra de aprecio social
es breve mas gratis nada habrá
todo trae precio que esta
vida alguien la comprará.

miércoles, 11 de agosto de 2010

Libreto


En esta historia hay enormes catedrales
llenas de oraciones, pan y sexo
mientras millones de personas
rezan aún por un techo.

Hay vírgenes de himen plástico
réplicas de estatuillas y tiras cómicas
hay milagros hasta del demonio
y apariciones cada vez más exóticas.

He visto abogados pateando animales
perros afortunados, príncipes, herederos
enfermedades hereditarias
y uno que otro abogado para perros.

Hay dioses para muchas cosas
y varios nombres para Dios
hay conflictos del bien y el mal
sobre una mesa del ping-pong.

Conozco el mar
los sueños, sé soñar
conozco la cama del odio
y su política para amar.

Tengo algún moretón en el alma
ayer pude verla en el espejo
también fui rico aquel día
el más rico de los reflejos.

Conozco al amor y varios vinos
quisiera guardar esta botella
para alguna ocasión especial
para la oscuridad de un par de velas.

Sé del asesinato, he sido asesino
y de la noche, hoy no puedo dormir
de problemas, me han perseguido
de la muerte, los he visto partir. 

martes, 10 de agosto de 2010

La semilla de mostaza en el rosal

La flacidez de un mundo tan en forma
el beso irónico de un elevador
los sueños fuera de borda de un bote con termitas
la esperanza del esperma que quiso ser mejor.

La emoción de ser y no saber que fuiste
el alma sonámbula de algún dictador
la ropa en tu armario de quien nunca te quiso
los mejores deseos de quien no te conoció.

Los colores de la tele en sus años de niña
la rebeldía de un pelo que al fin se cayó
la belleza de un niño ladrándole al cielo
el cariño a la bici que tanto te odió.

Las fotos de tus padres cuando eran chicos
ese parecido que siempre te persiguió
la juventud que se junta con el agua del río
el flash back en que la vida se nos presentó.

La tintura mordida de esas uñas seductoras
el toping enamorado que nunca se rindió
la energía de esos niños y sus besos lejanos
la perseverancia de un héroe que hace tanto murió.

Lo asesino de una palabra bien dicha
la agonía inequívoca del lápiz corrector
lo molesto de tu cama que fuese un guisante
el enojo con tu padre que allí lo escondió.

La alegría hipócrita de los vendedores
la mala enseñanza de algún educador
las costumbres arraigadas en lo oscuro de tus ojos
la comida que tu abuela siempre preparó.

Lo monocromático de las fronteras
el color que la niñés siempre nos pintó
el efecto del agua sobre las acuarelas
tu adolescencia marcada por días sin sol.

La efervescente felicidad de perderse en un sueño
el calor de estar vivo que te despertó
el negro amanecer de una tarde lluviosa
la gota de lluvia que a tus ojos contagió.

La paradójica felicidad de ser tan tristes
la sonrisa que vivía y por eso murió
tanta mentira que alguien debe cubrirla
el pan que te comes porque el trigo se secó.