Entre el conocimiento y la ignorancia prefiero la locura

viernes, 10 de diciembre de 2010

A la soledad

A la soledad amarga como el mal vino
y sus dotes de tristeza y frío
y a la ineficacia de sus abrigos
y al eco sólo de lo que digo.

A la otra, de cuentos silenciosos
y a la dulce dicha de poder oírnos
a los vecinos que viven solos
y sus dotes para el secretismo

A los ojos que se sienten tan solos y juntos
al llanto de las viudas y el pésame de sus amantes
al mundo que nos comienza a quedar pequeño
y a los libros hartos de compartir estante.

A la pierna que no se roza por la mañana
al placer de un café y un cigarrillo
a la feliz pareja que se divorcia
y al indeciso intercambio de anillos.

Al zapato que perdió su par
a las medias incompatibles que visto
al auto bus, al taxi y a la bicicleta
al gusto de recordar que yo también existo.

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