¿De cartas?
Tu madre se ha convertido en nuestro mejor anticonceptivo
y el ancho de tu cintura es su margen de error
es como la abstinencia en el paraíso
porque Dios el manzano lo escondió.
Ahora nos tocamos sólo de pie
tras las esquinas del pudor
ahora rozarte si es coincidencia
ahora sólo por teléfono el amor.
Ya no recuerdo a que saben tus piernas
o lo de cantar desnudos nuestro canto
extraño mirarte toda de cerca
y una sala de cine no será nunca mi cuarto.
Extraño tu voz en la ducha
y al eco que tienes en un cuarto de baño
extraño el sonido de cerrar la puerta
y que te vistas con mis manos.
Lo de extrañarte al final de la tarde
aún cuando acabas de irte
quiero llamarte de nuevo un taxi
y tardar diez minutos en despedirme.
Tus ojos se han convertido en mi revista porno
y tus palabras me cuelgan a la red
veo en tus prendas que estás vestida
prefiero pensar que te las acabo de poner.
Tu madre se ha convertido en nuestro mejor anticonceptivo
y el ancho de tu cintura es su margen de error
tú te has convertido en uno de esos sueños
que nunca terminan porque sale el sol.
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