Entre el conocimiento y la ignorancia prefiero la locura

lunes, 29 de noviembre de 2010

Cerrar los ojos

Detengan la fiesta un tanto y paremos de bailar
con tantos sabores en la boca revueltos
aquí con el sudor, la adrenalina y las luces
aquí con aroma a primer beso.
Un minuto, una vida de silencio
por todo el humo y las estrellas que se nos van
por el maldito miedo a estar muertos
por el aferrado intento de respirar.

Los tengo, me tienen aquí con las manos vacías
una foto arrugada en la papelera de reciclaje
el angustioso lugar que tanto querías
amar de repente el tormentoso viaje.

Y el fin, el fin de todas las naves
las velas manchadas de rojo
paremos de bailar, unos segundos
cerremos al menos un ojo.
Veamos hacia adentro
como un caracol, como su espiral
realmente el camino
se ensancha hacia el final.

Limpia el carnicero su último cuchillo
cuelga el pescador su último anzuelo
se le oxida al herrero su primer martillo
emprende un pingüino su último vuelo.

Paremos de bailar, miremos las estrellas
puntos que brillan indecisos, niños hermosos
y que la luz se encargue y nos indique
si hoy debemos cerrar los ojos.

No te lleves mi último beso, aún no
hazlo durar por favor que es doloroso
y no sea el último dame más, que en el cielo
se cierre un ojo y se abra otro.
Como un guiño del alma si, desesperada
pero audaz siempre tan profunda y malcriada
titila niña tras la noche de mis ojos
crucemos una eterna y última mirada.

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