Te repito princesa, todo va a estar bien
–¿Lo juras? –
Lo prometo –Lo sé–
Entonces, ¿qué dudas?
Tomó las llaves del auto
y el arma de la mesilla
apretó fuerte contra su frío pecho
los recuerdos con su familia.
Cargaba con dos muertos
en su conciencia de policía
par de hermanos y en un mes
prefería creer que lo merecían.
No se consideraba un ángel
ni un cartero, quizá la hoja de alguna hoz
aunque de todas formas juzgaba
todos a veces nos creemos Dios.
Uno de esos grises periódicos del día
se ahogaba joven en el suelo
un preso había escapado
buscando venganza, buscando consuelo.
Largo día en la calle estación
buscando a otro fugado
pero en un bar un policía
poco a poco lo ha olvidado.
Un típico hombre simpatía de bar
se ha sentado típico a su lado
con una cerveza en mano
y en la otra un periódico mojado.
Yo soy policía ¿tú qué haces?
–Yo nada, ayer quedé desempleado–
¡Pobre hombre! ¿Y tu familia?
–Murió, este mes mis dos hermanos–
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