Odio la forma en que me miran tus fotos
como sabiendo que tus ojos ya no me quieren mirar
que no llamaras a preguntar por los platos rotos
como si prefirieras no volver por aquí a cenar.
Esa manera de quemar lo vivido
de quitarle importancia a todo lo importante
vaya manera de alegar descuido,
no buscarme y ser mal amante.
Odio esta manera mía de pasar por tonto
esa misma tuya de olvidar tan fácilmente
la repentina sensación de ser tan pronto
los paranoicos cuernos en la frente.
Qué manera la tuya de recordarme a tantas cosas
tentación de chocolate y castigos de besos
¿Cómo nos parece la luna tan hermosa,
si la luz de las estrellas va mucho más lejos?
Odio la manera tuya de no querer más
el perfeccionista viento imitando tu voz
la rutina de buscarte sabiendo dónde estás
olvidarte un día y encontrarte dos.
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