Que no nos importe el sabor en la boca a ceniza
para dejar el horno un poco abierto y encendido
descubrir tan juntos a tu blusa y mi camisa
el beso con el ritual de coincidencias y descuidos.
Limpiarte la pasta de chocolate de los labios
dejarte usar mis besos cual servilleta
y con el pulso acelerado al separarnos
descubrir que se nos queman las galletas.
El verde de tus ojos clavado en mi castaño
el aire que respiras tan cerca de mi nariz
lo liso de tu cabello enredado en mis manos
lo fiel de tu boca sufriendo algún desliz.
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