Entre el conocimiento y la ignorancia prefiero la locura

viernes, 7 de enero de 2011

A ella que escuchaba

A ella que escuchaba
Me mecía en tus ojos
me mecía, me mecía
¡qué ojos más hermosos!
¡cuántas historias, cuánta vida!

Te amaba por tus cabellos
desteñidos por el tiempo en tu piel
su brillo de tantas cosas
que de tu alma escuché.

Y no pude sentir tu calor cuando se iba
apretar tu mano, intentar retenerte
ni hacerte miles de preguntas
dime, ¿volveré a verte?

Me mecía en tus palabras
me mecía, me mecía
¡qué palabras más hermosas!
y el silencio y la alegría.

Ya no volví a comer de tu cuidado
ya nadie me suele escuchar
escúchame tú, que tan bien lo hacías
y me has dejado con ganas de hablar.

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