Aprendí a alcanzarte libros de los estantes
pero nunca supe caerme de tu boca
olvidé el arte de las cuerdas y el balance
al final me he caído por idiota.
Ahora si me arrepiento, tan sólo un poco,
de haberte inaugurado el lívido
ahora que me quitas el rostro
con un pretexto un tanto insípido.
Ya con este hastío de verte entre pestañeos
he decidido tratar con la hija del vecino
y aunque si vuelves no sabría cómo hacerte el feo
me gustaría mi reflejo en sus ojos verde olivo.
Sé muy bien que aún recuerdo con pesar tu eco en el baño
tu voz diciendo lo que fuera, te odio, bésame, te amo
pero el agua podría darle ese efecto a cualquier voz
estoy a sólo uno más para volver a ser dos.
No me gusta oír tu voz en mi oído cuando sé que susurras en otro
estoy harto de estos discos que suenan tanto a recuerdo
nunca quise saber si para tí fue o no algo hermoso
estoy harto de mis manos crispadas cuando añora otras tu cuerpo.
Por la noche un perro se rascó todas las pulgas de su vida
hoy sé que lo que nos faltó fue un poco de imperfección
y aunque podría pasar como un clochard lamiéndome las heridas
estoy seguro de que el perro ya otras pulgas se rascó.
No hay comentarios:
Publicar un comentario