Pelucas de quinceañeras que se quejan de la vida
la inocencia de algún preso que sufre de amor
la cerveza del verano harto del calor
callejones que mueren de buscar una salida.
Barbies patentadas por el chulo de siempre
peluches que te piden con los ojos cocaína
niñas que adelgazan en tributo a su heroína
putas que perciben el asco de la gente.
Noches que aún huelen a ella
lo húmedo de unas sábanas manchadas de sudor
el catálogo de ojos que no ofrece ese color
las frías cinturas que ofrecen las botellas.
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