Ardiendo al ritmo de un tango siniestro
ajenos a la oscuridad pero igualmente ciegos
un sueño, un nirvana, un secuestro
demasiado sudor atizando el fuego.
Un horno colosal para un herrero divino
que a martillazos en la cama nos vuelve aleación
ardiendo horas extra en horario vespertino
para fundir un sólo cuerpo, alma, cama, corazón.
Una cama en el Sol encontrada y perdida
dos cuerpos incendiando un colchón y el cielo
podría ser esta o en la que sueles caer dormida
incendiémoslo todo entre tú, yo y el suelo.
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