Tus pies, tus dedos
tu mano, su palma
tu noche, tu anhelo
tus ojos, tu alma.
Tu boca, tu hambre
tu lengua y paleta
tus hombros, tus pecas
tu cuello y cabeza.
Tu enojo, tus besos
tus mordidas, tu paz
tus labios tan gordos
tu piel, su suavidad.
Tu mirada y la mía
tu boca y sonrisas
tu idea en pupila
y tu rebeldía.
Tus casi dieciséis
tu mente en la infancia
tu cuerpo confuso
tu niña, sus ansias.
Entre el conocimiento y la ignorancia prefiero la locura
sábado, 28 de agosto de 2010
domingo, 15 de agosto de 2010
Corsé
¿ Y esa cintura corsé tuya, quién la hizo?
¿a caso el corsé innato y natural de tu madre,
o ese patrón lineal de belleza del mundo
que en tu cuerpo fue cobarde?
Y adelgazó tu ser, a lo artístico
lo sé porque ha suavizado estas caricias en tu piel
personalizó ese espacio en que te abrazo
porque acentúa tu cuerpo esa tilde burdel.
El momento en que el mismo clímax es indefinible
el angosto límite entre la ternura y lo sensual
mi almohada, mi pan, la firma de Dios
allí, donde todos los caminos vuelven a empezar.
¿a caso el corsé innato y natural de tu madre,
o ese patrón lineal de belleza del mundo
que en tu cuerpo fue cobarde?
Y adelgazó tu ser, a lo artístico
lo sé porque ha suavizado estas caricias en tu piel
personalizó ese espacio en que te abrazo
porque acentúa tu cuerpo esa tilde burdel.
El momento en que el mismo clímax es indefinible
el angosto límite entre la ternura y lo sensual
mi almohada, mi pan, la firma de Dios
allí, donde todos los caminos vuelven a empezar.
sábado, 14 de agosto de 2010
Rojo
Niña a veces quisiera no ser villano
en este mundo cómic de super héroes
y heroínas tan hermosas como tú
y barrios escarlata que ladran y muerden.
Esta acuarela de bajo presupuesto
que sobre el lienzo de alguna noche pintó el buen pintor
con la misma sangre que firmó su obra
con el mismo rojo se excita al amor.
Se quedarían cortas la luz y la retina
y la misma mísera vida en colorear tus labios
sólo y quizá con el consentimiento de tus mejillas
pueda el rubor de algún susurro que te cuenten mis manos.
Vaya, vaya, los lacitos en tus bragas
hasta los más pequeños, esos mejor
morados, rosados, verdes pero los rojos
como saliva brillando en tu boca, vaya satín provocador.
Sangre que nos calienta los besos
y los tiñe, como las rosas de cupido
como las pieles de los amantes y los chocolates
como el encaje más escueto de los sueños prohibidos.
en este mundo cómic de super héroes
y heroínas tan hermosas como tú
y barrios escarlata que ladran y muerden.
Esta acuarela de bajo presupuesto
que sobre el lienzo de alguna noche pintó el buen pintor
con la misma sangre que firmó su obra
con el mismo rojo se excita al amor.
Se quedarían cortas la luz y la retina
y la misma mísera vida en colorear tus labios
sólo y quizá con el consentimiento de tus mejillas
pueda el rubor de algún susurro que te cuenten mis manos.
Vaya, vaya, los lacitos en tus bragas
hasta los más pequeños, esos mejor
morados, rosados, verdes pero los rojos
como saliva brillando en tu boca, vaya satín provocador.
Sangre que nos calienta los besos
y los tiñe, como las rosas de cupido
como las pieles de los amantes y los chocolates
como el encaje más escueto de los sueños prohibidos.
El preso, el periódico, el policía
Te repito princesa, todo va a estar bien
–¿Lo juras? –
Lo prometo –Lo sé–
Entonces, ¿qué dudas?
Tomó las llaves del auto
y el arma de la mesilla
apretó fuerte contra su frío pecho
los recuerdos con su familia.
Cargaba con dos muertos
en su conciencia de policía
par de hermanos y en un mes
prefería creer que lo merecían.
No se consideraba un ángel
ni un cartero, quizá la hoja de alguna hoz
aunque de todas formas juzgaba
todos a veces nos creemos Dios.
Uno de esos grises periódicos del día
se ahogaba joven en el suelo
un preso había escapado
buscando venganza, buscando consuelo.
Largo día en la calle estación
buscando a otro fugado
pero en un bar un policía
poco a poco lo ha olvidado.
Un típico hombre simpatía de bar
se ha sentado típico a su lado
con una cerveza en mano
y en la otra un periódico mojado.
Yo soy policía ¿tú qué haces?
–Yo nada, ayer quedé desempleado–
¡Pobre hombre! ¿Y tu familia?
–Murió, este mes mis dos hermanos–
–¿Lo juras? –
Lo prometo –Lo sé–
Entonces, ¿qué dudas?
Tomó las llaves del auto
y el arma de la mesilla
apretó fuerte contra su frío pecho
los recuerdos con su familia.
Cargaba con dos muertos
en su conciencia de policía
par de hermanos y en un mes
prefería creer que lo merecían.
No se consideraba un ángel
ni un cartero, quizá la hoja de alguna hoz
aunque de todas formas juzgaba
todos a veces nos creemos Dios.
Uno de esos grises periódicos del día
se ahogaba joven en el suelo
un preso había escapado
buscando venganza, buscando consuelo.
Largo día en la calle estación
buscando a otro fugado
pero en un bar un policía
poco a poco lo ha olvidado.
Un típico hombre simpatía de bar
se ha sentado típico a su lado
con una cerveza en mano
y en la otra un periódico mojado.
Yo soy policía ¿tú qué haces?
–Yo nada, ayer quedé desempleado–
¡Pobre hombre! ¿Y tu familia?
–Murió, este mes mis dos hermanos–
jueves, 12 de agosto de 2010
Aprecio Social
No pienso pasarme la vida
raspando la grasa a esta sociedad
no pienso seguir de griego
buscando a esta Roma alguna deidad.
No pienso orientar por mec ica
ni hidráulicamente esta absurda caravana
no pienso decirle a ningún religioso
que Buda lo fue y el que alcanza el nirvana.
No pienso donar más sangre
a este banco tan coagulado
ni al profesor de historia decirle más
que deje dormir tranquilo al pasado.
No pienso ser el crítico
de ninguna autobiografía
ni corregirle al futuro
gramática y ortografía.
Si así lo quiere el mundo entonces
que siga siendo cuadrado
yo no seré su viquingo, su Colón
su nativo, su soldado.
Recorran al mundo
en ochenta y más redes sociales
vivan soñando
con correos sentimentales.
Si el valor está en una etiqueta
ya sabemos que fabricar
y a aquel que intente plagiarnos
un nuevo modelo lo hará fracasar.
Dios no está en ese correo
que nos tacha de paganos
y es reenviarlo, advierte
el único modo de salvarnos.
No haré ver diferencia, no la hay
entre mosquito y vampiro,
hay oxígeno y alquitrán
en este aire que respiro.
La vida es una fiesta de disfraces
todos quieren llevar el mejor
un pirómano va de bombero
algún psicópata de doctor
va el político vestido
de filósofo y escritor
firma el economista
de su política el autor.
Y esta muestra de aprecio social
es breve mas gratis nada habrá
todo trae precio que esta
vida alguien la comprará.
miércoles, 11 de agosto de 2010
Libreto
En esta historia hay enormes catedrales
llenas de oraciones, pan y sexo
mientras millones de personas
rezan aún por un techo.
Hay vírgenes de himen plástico
réplicas de estatuillas y tiras cómicas
hay milagros hasta del demonio
y apariciones cada vez más exóticas.
He visto abogados pateando animales
perros afortunados, príncipes, herederos
enfermedades hereditarias
y uno que otro abogado para perros.
Hay dioses para muchas cosas
y varios nombres para Dios
hay conflictos del bien y el mal
sobre una mesa del ping-pong.
Conozco el mar
los sueños, sé soñar
conozco la cama del odio
y su política para amar.
Tengo algún moretón en el alma
ayer pude verla en el espejo
también fui rico aquel día
el más rico de los reflejos.
Conozco al amor y varios vinos
quisiera guardar esta botella
para alguna ocasión especial
para la oscuridad de un par de velas.
Sé del asesinato, he sido asesino
y de la noche, hoy no puedo dormir
de problemas, me han perseguido
de la muerte, los he visto partir.
martes, 10 de agosto de 2010
La semilla de mostaza en el rosal
La flacidez de un mundo tan en forma
el beso irónico de un elevador
los sueños fuera de borda de un bote con termitas
la esperanza del esperma que quiso ser mejor.
La emoción de ser y no saber que fuiste
el alma sonámbula de algún dictador
la ropa en tu armario de quien nunca te quiso
los mejores deseos de quien no te conoció.
Los colores de la tele en sus años de niña
la rebeldía de un pelo que al fin se cayó
la belleza de un niño ladrándole al cielo
el cariño a la bici que tanto te odió.
Las fotos de tus padres cuando eran chicos
ese parecido que siempre te persiguió
la juventud que se junta con el agua del río
el flash back en que la vida se nos presentó.
La tintura mordida de esas uñas seductoras
el toping enamorado que nunca se rindió
la energía de esos niños y sus besos lejanos
la perseverancia de un héroe que hace tanto murió.
Lo asesino de una palabra bien dicha
la agonía inequívoca del lápiz corrector
lo molesto de tu cama que fuese un guisante
el enojo con tu padre que allí lo escondió.
La alegría hipócrita de los vendedores
la mala enseñanza de algún educador
las costumbres arraigadas en lo oscuro de tus ojos
la comida que tu abuela siempre preparó.
Lo monocromático de las fronteras
el color que la niñés siempre nos pintó
el efecto del agua sobre las acuarelas
tu adolescencia marcada por días sin sol.
La efervescente felicidad de perderse en un sueño
el calor de estar vivo que te despertó
el negro amanecer de una tarde lluviosa
la gota de lluvia que a tus ojos contagió.
La paradójica felicidad de ser tan tristes
la sonrisa que vivía y por eso murió
tanta mentira que alguien debe cubrirla
el pan que te comes porque el trigo se secó.
el beso irónico de un elevador
los sueños fuera de borda de un bote con termitas
la esperanza del esperma que quiso ser mejor.
La emoción de ser y no saber que fuiste
el alma sonámbula de algún dictador
la ropa en tu armario de quien nunca te quiso
los mejores deseos de quien no te conoció.
Los colores de la tele en sus años de niña
la rebeldía de un pelo que al fin se cayó
la belleza de un niño ladrándole al cielo
el cariño a la bici que tanto te odió.
Las fotos de tus padres cuando eran chicos
ese parecido que siempre te persiguió
la juventud que se junta con el agua del río
el flash back en que la vida se nos presentó.
La tintura mordida de esas uñas seductoras
el toping enamorado que nunca se rindió
la energía de esos niños y sus besos lejanos
la perseverancia de un héroe que hace tanto murió.
Lo asesino de una palabra bien dicha
la agonía inequívoca del lápiz corrector
lo molesto de tu cama que fuese un guisante
el enojo con tu padre que allí lo escondió.
La alegría hipócrita de los vendedores
la mala enseñanza de algún educador
las costumbres arraigadas en lo oscuro de tus ojos
la comida que tu abuela siempre preparó.
Lo monocromático de las fronteras
el color que la niñés siempre nos pintó
el efecto del agua sobre las acuarelas
tu adolescencia marcada por días sin sol.
La efervescente felicidad de perderse en un sueño
el calor de estar vivo que te despertó
el negro amanecer de una tarde lluviosa
la gota de lluvia que a tus ojos contagió.
La paradójica felicidad de ser tan tristes
la sonrisa que vivía y por eso murió
tanta mentira que alguien debe cubrirla
el pan que te comes porque el trigo se secó.
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