Tú querías retrasar el anochecer
de una noche que se nos venía encima
yo le restaba importancia al amanecer
de una madrugada que aún no se anima.
Sabemos como un secreto entre ojos
que esas despedidas siempre esperan volverse a ver
que en cada uno de esos momentos silenciosos
quieres, pero no te atreves a atrever.
Podríamos fingir que el sol nunca se ocultó
o transformarnos en amantes con cada luna
y a la mañana siguiente te entre el calor
de recordarlo todo mientras desayunas.
No me has vuelto a invitar
a acompañarte en tu desnudez
a tocarte y a mirar
tirado en el piso el perfil de tus pies.
Ya no he vuelto a contar en tu mesa
historias dignas de no ser contadas
ni me acerco furtivo a tu cabeza
ni te beso de forma tan premeditada.
No hay comentarios:
Publicar un comentario