Entre el conocimiento y la ignorancia prefiero la locura

viernes, 2 de septiembre de 2011

Miradas enrojecidas

La luna suele esconderse
se va tras las nubes a llorar
la verdad no puede saberse
se suicida para no hablar.

La mentira hiere por envidia más que celos
el mentiroso lava su mano con agua y perdón
busca asilo hipócrita en el cielo
y Dios sigue fabricando jabón.

La neblina es una nítida pantalla
los matrimonios agregan el sexo a su rutina
la guerra fría siempre estalla
y la derecha es héroe y la izquierda morfina.

Los colchones son cada vez más duros
o las conciencias más enmugrecidas
todas las miradas sobre el futuro
son miradas enrojecidas.

Palabras cariñosas de media noche


Mientras me incorporo al oscuro ambiente
de los grillos la luna y la música lejana
me absorben lo poco que tengo de paciente
tus fotos, tu sonrisa y mis ganas.

No quiero salir sin tus pasos a la calle
quiero andar contigo perdido entre las aceras
y confirmar a cada instante el talle
de tus labios, tu cintura y de tus caderas.

Quiero tocar el piano que hacen tus dedos
sacarle música a tus piernas y brazos
quiero escribir sobre tus enredos
poesía en tu vientre y en tus regazos.

No soy de esos que prometen estrellas
más allá de las que nos sirvan de techo
ni escatimo ni exagero para decirte bella
ni disimulo bien cuando miro tus pechos.

Déjame ser tu jazz esta vez
tu erotic lounge, sé mi dama
duerme con el mundo loco y al revés
piensa que está en el sol nuestra cama.

Ella

La séptima vida de los gatos
el más común de los pecados
el más cometido y más confesado
de meses, años o por pasar el rato.

El cateo de los matrimonios
el tercero en la conversación
las manos en la masa de la tentación
hurtando en la casa del demonio.

El estéreo de un disco mono
lo extenso de las reuniones
la dueña de tantos corazones
el otro reposabrazos del trono.

Un guitarrista al piano
en su dosis de antirutina
o la guitarra de su vecina
pues su vecino se fue temprano.

El cliché de los celos
del Glasnot y la Perestroika
de la esposa paranóica
que en la ropa encontró un pelo.

El calor que producen ciertos fríos
el walk-in closed amueblado
el servicio más contratado
en los moteles el eco de un gemido.

Los burdeles de la mente abarrotados
cogerle el gusto a la psicología
de la psicóloga reconocida
por tantos suicidios evitados.

La colección de ligueros
de las servilletas con números anotados
el falso, el que no has intentado
pero sobretodo el verdadero.

La valentía que atropella a la nobleza
la cobardía de los acorralados
hacer el amor con los dedos cruzados
y hasta fingir el orgasmo con pereza.

La que sale a fumarse un cigarrillo
y te deja pensando en ella
y ahogas tu culpa en una botella
o coreando en el concierto de grillos.

El perdón hecho un callo en las rodillas
las uñas comidas de la primera vez
la búsqueda de excusas, "que el stress,
que ya no me haces ni cosquillas".