Te vistes de niña, los ojos entornados
te vistes de sirena, que me canta en el mar
que se vuelven espuma los sueños olvidados
se vuelven estrellas los besos que no das.
Buscando razones para dejar de beber
olvidando adrede el por qué de una boca
no existe motivo, patrón ni deber,
más allá de tu desesperación que se equivoca.
El futuro es un dios en el que no creo
un emperador que me somete bajo sus pies
hoy me niega todo lo que quiero
y me intenta, de matarme, convencer.
El amor viene de la mano de una niña
la niña viene llorando lágrimas rojas y abundantes
en el cielo, aves del paraíso, tórtolas de rapiña
en la voz, las últimas palabras de unos amantes.
Y tu cuerpo se sigue alejando aunque me llamas a gritos
tus manos se pierden mientras me intentan aferrar
el recuerdo de unos besos de despedida pero exquisitos
se retuerce en mi mente intentando hacerme llorar.
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