Moriré por ti esta noche
en nombre de eso que sudan
los que murieron por derroche
y las parejas vírgenes que dudan.
Te querré más por la mañana
cuando el sol vuelva a encender el fuego
y entre el buenos días de cuanto me amas
reanudar los nudos del juego.
Tostadas y un café fuerte
y un cambio de sábanas para seguir
hacia la cama y su mala suerte
pues no la dejaremos dormir.
El reloj, despedido y sin baterías
el aire rebosante de aliento y humedad
la ropa en el piso sintiéndose vacía
y dos cuerpos que siguen aunque no puedan más.
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