Mientras limpio las últimas huellas achocolatadas
que dejamos al entrar a mi casa trastabillando
entre los besos que con ironía me negabas
tomo un trago de tu recuerdo de vez en cuando.
No sé hasta que punto llegue
lo puntual de estos puntos suspensivos
ni la humedad de tus ojos en el muelle
de los besos de despedida decisivos.
Yo quería enviar un mensaje subliminal a tus pezones
que te incitara el subconsciente una sonrisa
de las cosquillas propias de las pasiones
y te entraran ganas de arrancarme la camisa.
Mi cama se enloqueció de tanto extrañarte
y me amenazó con no dejarme dormir
hasta que sobre sus sábanas vuelvas a acostarte
y de tu aroma las vuelvas a percudir.
Pero estos besos que hoy te arranco
no son más que recuerdos de lo que quisieran ser
la luz para un ciego y la mano de un manco
que te quiere tocar y volverte a ver.
El labial a penas visible en mi copa
va perdiendo la esperanza ante el lavavajillas
y el leve esbozo de tu perfume en mi ropa
ruega porque alejen la lavadora de la canastilla.
y lo sé, ahora tienes que borrar cada sms de mi parte
fingir una mentira para una verdad tan famosa
suspenderá actividades nuestra exposición de arte
antes de que a la inquisición le de por quemar cosas.
Con Soledad he probado varias poses
y en ninguna pude encontrar tu mirada
esa que alteras de roce en roce
un tanto perdida y con las pupilas dilatadas.
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